Elimina el estrés de tu vida  

Si no contribuyes a la solución del problema,

entonces tu mismo eres parte de él.

 Proverbio chino

Vivimos en una sociedad en donde el 60% de las visitas al médico, son más bien por problemas de estrés que de enfermedades específicas. Es la sociedad del estrés, donde las medicinas que más recetan son tranquilizantes. El estrés es el resultado, entre otros factores, de las presiones a que se somete la gente en su afán desmedido de obtener logros, de resolver problemas y de otras muchas cosas. Hay estudios que demuestran el efecto que tiene el estrés en la salud. Nuestras defensas bajan y nuestro organismo se hace más propicio a las enfermedades. El odio, rencor, culpa, resentimiento y  remordimiento son algunos sentimientos que causan estrés, que si se vuelven perennes nos llegan a causar enfermedades y hasta padecimientos graves, tales como el cáncer, cardiopatías, colitis, etc.

La fuente principal de tensión psicológica ejercida sobre la gente se deriva de la manera como trata sus propios sentimientos y actitudes, como resultado de los conflictos internos que son generados por una gran variedad de situaciones externas tensas. Es entonces, en el mundo interno de cada hombre, donde verdaderamente se presenta el meollo del problema.

Casi puede aseverarse que la gente vive con estrés y en estrés, cuando no da valor al significado y objetivo de un verdadero descanso. Un principio que no es bien comprendido por la sociedad.

Recurramos a lo que dice Dios por medio de la Biblia para entender cómo podemos manejar el estrés en nuestra vida. Para ello lean este versículo:

Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el séptimo día de toda la obra que hizo.  Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación  (Génesis 2:23).

Eso es ritmo y armonía, las mismas características de todo cuanto ha creado el señor. Es indudable que cuando Dios contempló su obra, la analizó y reflexionó sobre significado y propósito. Dios así daba significado y propósito a su trabajo y con ello sentaba precedente para que el hombre también tuviera la necesidad de ese descanso, que el séptimo día cierra un mini ciclo de su vida.

El descanso no es solamente para reflexionar sobre el significado del trabajo y el camino de la vida, sino también es para refrescar mi creencia y mi compromiso con Cristo. Es un descanso para afinar mis instrumentos internos de navegación, de tal manera que esté preparado para regresar al mundo por otra semana más, para ser fecundos creadores… en fin, para justificar nuestra existencia misma.

No cabe duda, el descanso que Dios sugiere, no tiene nada que ver con la teoría actual del ocio físico, sino que es un reposo para llegar a lo más profundo de nuestro ser, precisamente ahí, donde la fatiga espiritual nunca es alcanzada por aquellos artículos y actividades producidos y dirigidos a superar el ocio físico. El descanso prescrito por Dios es el que nos permite reconstruir nuestro mundo interior; es el reposo que nos trae paz, entusiasmo y vida en abundancia.

En la actualidad hemos escuchado que también los niños padecen estrés y lo que es peor, también padecen depresión. ¿No era esto común sólo en los adultos? Y nos seguimos preguntando a dónde llegarán las futuras generaciones, si paralelamente al progreso y la civilización, las depresiones están a la orden del día. A veces, cuando el mundo parece estar en contra es difícil conservar el equilibrio mental. Para algunos es imposible. Entonces sobreviene el colapso nervioso.

Si el problema persiste en la mente aparecerá incluso la ansiedad, el sueño quedará perturbado, el trabajo en la oficina o en la fábrica rendirá menos por falta de concentración o calidad mental, disminuirá el apetito y el peso, y quizás dé origen a impulsos de suicidios. Las probabilidades de suicidio, sin embargo pueden interponerse en el proceso de restablecimiento.

Es de todos conocido que conforme vamos creciendo debemos ir madurando mentalmente y esto se refleja en nuestro comportamiento, no quiere decir esto que perdamos el sentido del humor o la capacidad de asombro; la madurez se demuestra cuando nos hemos enfrentado a algún problema y aplicamos la ecuanimidad y otras virtudes que debemos tener.

 

Da siempre las gracias

Ore siempre. La oración tiene un poder incalculable.

Jackson Brown Jr

Hay que dar las gracias para reforzar y elevar el funcionamiento de nuestra vida. La gratitud es la madre de los demás sentimientos. Por lo general, reclamamos aquello que no tenemos y que nos gustaría tener, o aquello que tuvimos y perdimos. Es raro encontrar a alguien que dé las gracias por aquello que tiene, o por aquello que no tiene y no le gustaría tener. Hay una gran escasez de gratitud en el mundo de los seres humanos. Esta falta de gratitud genera desequilibrio e infelicidad en nuestra vida. Da gracias a Dios cada día por lo que tienes y te gustaría tener y Dios seguirá proporcionándote no sólo eso, sino también cosas que no tienes y no sabes todavía que te gustaría tener. Todas las mañanas da gracias a Dios por lo que te ha dado y por lo que te tiene preparado.

Te recomiendo que te despiertes muy de mañana y te des como regalo un amanecer. Observa la explosión multicolor de luces que te ofrece la aurora. Escucha cómo los pájaros agradecen a Dios antes que tu. Siente cómo la brisa acaricia tu cuerpo y saborea el aroma de las flores. De esta manera, al ver tanta gratuidad de Dios, lo más seguro es que sonrías y digas: Gracias Señor, gracias, y de esta manera ya estás empezando a hacer la oración del día.

 Vive con entusiasmo

Para un alma alegre, el mundo está repleto de cosas interesantes.

 Alexandra Stoddard

Entusiasmo se deriva de dos vocablos griegos: En y theos, que quiere decir: Dios dentro de ti, o lleno de Dios. Mientras más vivo, más confirmo que el entusiasmo es el pequeño secreto reconocido para alcanzar el éxito. La diferencia verdadera en capacidad, habilidad e inteligencia entre aquellos que tienen éxito y aquellos que fracasan, generalmente es mínima. Pero si dos hombres están en igualdad de condiciones, el hombre con entusiasmo tiene la balanza a su favor. El entusiasmo es una fuerza interna ilimitada; es energía emocional del corazón y de la razón. Es emocional, porque nos hace vibrar y actuar con decisión; es del corazón, porque nos da gozo interno; y es de la razón porque nos hace actuar hacia donde queremos, hacia nuestros objetivos.

El entusiasmo es una actitud y un comportamiento que podemos adquirir en cualquier momento o a cualquier edad, pero no en forma de un elixir, sino bajo una actividad mental positiva y deseos de conquistar. Cuando carezcas de entusiasmo actúa como si lo tuvieras. Recuerda que la fuente del entusiasmo está contigo mismo y se revitaliza con una actitud mental positiva, la perseverancia y los logros que se van alcanzando en el camino para llegar al destino que has determinado. El entusiasmo no germina donde existe odio, pesimismo e ideas destructivas; entonces hay que modificar esa conducta, reconociendo tus fortalezas y tus debilidades.


 

LEGADO PARA  

MIS HIJOS

Alma Olivia, Ernesto y Fabiola  

Hijos míos, no debe extrañarles lo que aquí les manifiesto, porque ha sido parte integral de la educación que tuvieron, aunque no niego que con ustedes aprendí el oficio de ser padre.

Desde hace varios años me dispuse a portar dignamente el título de “papá” y este documento reúne la esencia de  lo que he aprendido y desde entonces, ha sido bastión en la lucha hacia mi propio desarrollo. Cada idea, cada expresión que aquí se plasma, forma parte de la gran experiencia obtenida a través de estos 24 años y la enriquecí tomando como referencia a diferentes autores.

Lo que motivó a que me interesara en desarrollarme, se remonta al pasado, y el parteaguas fue precisamente el momento de darme cuenta del daño que estaba causándoles en su condición de niños, puesto que en forma instintiva, me preocupaba por ofrecerles en ese entonces, las cosas y los objetos de las que está llena el mundo y que yo creía que eran más urgentes; olvidándome a veces, de las dosis de amor, reconocimiento, apoyo, aceptación  que tanto necesitaban para crear en ustedes seres humanos felices. Este olvido acarreó como consecuencia una serie de heridas que yo no podía entender. Estaba ciego.

Les entrego este libro a ustedes hijos míos y les pido que lo compartan con sus amigos y familiares para que tomen a tiempo decisiones importantes en su vida y no tenga que pasar demasiado tiempo para rendirse ante lo que son y empezar a tomar acción en lo que anhelan ser.

Hijos míos, Dios me dio la capacidad de entender el error en que estaba y me dotó de fortaleza para tomar a tiempo decisiones que nos llevaran a integrarnos y el resultado fue que realmente somos la familia amorosa, entregada y feliz que siempre soñé tener.

Ustedes y su mami son mi mayor tesoro, y el mayor título que he recibido en mi vida es el de ser PADRE. Les amo. Y por el amor que les tengo, les pido que no se aparten de Dios, porque sin él nada es permanente.

Los cambios que tengan en su vida dependerán además de la voluntad que pongan para realizar las cosas que crean importantes, pero no olviden hacer uso adecuado de su libertad e inteligencia, que junto con la voluntad, son los atributos que los harán hombres y mujeres de éxito. Cada uno de ustedes fue dotado por Dios de estos dones que los hace ser únicos e irrepetibles.

Viajen constantemente dentro de sí mismo y permítanse descubrir el gran tesoro que se encuentra muy dentro de ustedes. No se queden solamente en la contemplación de dichos tesoros, sino que deberán usar lo descubierto, de acuerdo a las oportunidades que la vida les vaya ofreciendo. Así, tendrán la facultad de darse cuenta de las amenazas que provienen del exterior y deberán tener templada la espada, y la armadura bien puesta para luchar con bravura.

Cuando se sientan tristes recurran a la paz interior para que tengan la oportunidad de escuchar a Dios. Dios algunas veces habla bien despacito, y tenemos que dirigir todos nuestros sentidos a su llamado para entenderle. Si Dios se comunica con ustedes por medio del corazón, escúchenlo, Él quizá les está indicando el camino en donde deben andar. Si este camino se encuentra escabroso quizá les está protegiendo de algún dolor.

Cuando tengan ganas de llorar permítanse hacerlo, porque el hombre y la mujer que sabe reír, también sabe llorar. Un ser humano triunfando expresa sus sentimientos sin pena porque sabe que no pierde nada al manifestar su humanidad.

Rían con prontitud para que su cuerpo ría siempre y la vida les premie con el mismo encanto que siembran en sus semejantes. La risa es el regalo más barato que puedan darles a las personas que quieren.

Enójense con quien tengan que enojarse ante la injusticia, con la intensidad que se requiera, pero no olviden que la prudencia les hará triunfar ante la adversidad.

No den prestado dinero, ni pidan prestado, y mucho menos si los intereses son altos porque el dinero ensucia los buenos sentimientos, y tus mejores amigos pueden ser tus más grandes enemigos. Trabajen su vida organizadamente y bajo un plan que guíe su desarrollo. Los barcos al zarpar saben a qué puerto se dirigen, van equipados con brújulas y mapas que les orientan. No olviden llevar los suyos.

Conserven a sus amigos porque son escasos. En ellos encontrarán consuelo y esperanza, pero no se fíen de los falsos amigos que solamente buscarán en ustedes lo que ellos carecen. Los distinguirá solamente el corazón, no el razonamiento. No hagan juicios de valor hacia ellos sino esperen a que el corazón les dicte el sano juicio.

No pongan sus ojos y su corazón hacia las cosas materiales solamente, sino que busquen un equilibrio entre las necesidades espirituales y las materiales. Recuerden que donde está tu atención está tu intención. Dense el lujo ocasionalmente de premiarse cuando logren las metas más importantes de su vida y premien a los que dependen de ustedes cuando lo merezcan.

Reconózcanse, acéptense ámense y apóyense porque estas cuatro acciones son determinantes para tener satisfecho el autoestima. Lo mismo hagan por la gente que les rodea y ellos corresponderán de la misma manera.

La murmuración mata, aléjense de ella con premura, pregúntense si lo que están siendo informados va a ser ecológico en su vida, es decir si les va a hacer un bien y va a ser aceptable para los demás.

Den caridad a los menesterosos pero tengan precaución de que no se aprovechen de su bondad porque en el mundo hay de todo, algunos se pueden pasar de listos y se confunden con los que realmente lo necesitan.

Cuando existan conflictos en sus casas, soluciónenlo con apremio. Reúnan a las partes y confronten los puntos de vista. Los problemas solamente son diferentes maneras de concebir las cosas. Pónganse de acuerdo con disposición.

Jueguen siempre a ganar/ganar, todo lo que realicen que sea bueno para ustedes y aceptable para los demás. Si quieren tener oportunidades importantes arriesguen a salir del “corralito”, pero recuerden que todo tiene un precio del que hay que pagar para tener logros importantes en la vida. Anímense a jugar al “que tal si sí”. No hagan juicios a priori de una situación que no han vivido. Cuando cometan errores, reconozcan su responsabilidad en ellos y recomprométanse con la gente a la que le fallaron.

Los triunfadores también caen y se deprimen, pero lo que los hace diferentes de los mediocres, es que tienen la fuerza y el valor de ponerse de pie con dignidad. Nos les de miedo cometer errores que con ellos su crecimiento será más rápido y cuando tengan problemas pregúntense ¿qué me está enseñando este contratiempo? ¿A donde me lleva? Y la respuesta deberá ser considerada como un puntal para impulsarlos más hacia el éxito.

Recuerden que el miedo estará presente en todos los eventos de su vida, utilícenlo para tener energía suficiente para tomar decisiones que les ayuden en su desarrollo.

Cuando Dios les mande hijos ámenlos y tengan siempre este documento como consulta y les dejo la tarea de enriquecerlo día con día, para heredárselo a los hijos de sus hijos y esta experiencia no se pierda en la nada.  

A sus hijos enséñenles lo trascendente de la vida, apegados a lo que Dios quiere y esto lo encontrarán en el salmo 23 y dice “con vara y con callado te infundiré aliento”. Con el callado guíenlos hacia el bien, y cuando su terquedad sea insistente no olviden usar la vara para la corrección.

Todas las mañanas no olviden darle un beso a sus hijos, es como una bendición para ellos porque tus labios dejan huellas en su pequeño corazón. De la misma manera en las noches no olviden despedirse con un beso aunque no se escuchen palabras de tus labios, en ese beso van implícitos todos los buenos deseos de pasar la noche placenteramente.

Sean amigo de sus hijos para que crezcan felices y tengan la oportunidad de exteriorizar sus preocupaciones y ustedes de ayudarles. No encomienden la educación de sus hijos a terceras personas, porque no tendrán el mismo cuidado con ellos del que ustedes tendrían.

Eviten darle a sus hijos más dinero del que necesitan, les puedes hacer un mal. Mejor denles las facilidades para que ellos mismos tengan la oportunidad de obtener ingresos propios, así aprenderán a ganarlo y valorarán su esfuerzo.

Denle a sus hijos lo que ustedes carecieron, pero no se olviden enseñarles con prontitud también lo que ustedes tuvieron.

Entre ustedes tres, deberá existir siempre el amor y la concordia. Si tienen problemas, no se evadan. Reúnanse en un territorio neutro y resuelvan sus diferencias. Recomprométanse y sin resentimientos empiecen de nuevo juntos, siempre juntos. Así el árbol permanecerá dos veces eterno.

Hagan deporte con frecuencia, la salud física se refleja en la salud mental. Busquen espacios tranquilos para que ejerciten también su inteligencia.

Una vez a la semana despierten antes de que salga el sol, tómense una tacita de café en su jardín y contemplen cómo Dios les ofrece la aurora más original que hayan visto en su vida.

Cuiden el jardín de su casa porque las flores y las aves les ayudarán a apaciguar sus malos pensamientos y les desarrollará su sensibilidad hacia todo lo que les rodea.

Siembren un árbol en una fecha importante de sus vidas y cuídenlo con esmero.

Antes de cincuenta años, escriban un libro, aunque sea pequeño. La satisfacción de plasmar sus ideas en un texto y de compartir lo que ustedes ya saben es incomparable.

 

                                        Sean siempre niños…

 

 MR.B