Autoacéptate

El amor constituye la curación milagrosa.

Louise L. Hay

Es un concepto que recogen todas las religiones filosóficas. Somos en la vida aquello que rechazamos ser. Cuando afirmas por ejemplo: No quiero ser como Pedro, estás dando el primer paso para ser igual a él, y todos, menos tu, te darás cuenta de que es así. Si por ti no puedes, te verás obligado, por eso te convertirás en aquello que no deseas ser. Y si por ti puedes, la voluntad substituirá la obligación. Por eso lo que tu aceptes tal vez se convierta en realidad o tal vez no. Depende de lo que tu quieras. El verdadero cambio en ti sólo llegará cuando aceptes a los demás tal como son y te aceptes a ti tal como eres.

Mi punto de vista es que la aceptación o rechazo de un individuo en nuestra sociedad, generalmente, no dependen de si sean o no valiosas para toda la sociedad. A menudo dependen de si son adeptos a jugar nuestros juegos sociales. Por consiguiente, muchas personas sólidas, valiosas y bellas, son rechazadas y, a causa de esto, están destruyéndose ellos mismos en este momento. Esta destrucción puede ser muy bien una forma de suicidio, ya sea literal e inmediata a un sistema de autocastigo prolongado por el que una persona anula sus cualidades, niega su carisma natural y su talento y finalmente, pierde la confianza en sí mismo, convirtiéndose en una sombra en el rincón. Algunos de nuestros genios más grandes, son personas muy sensibles y esta misma gente sensible es la que más fácilmente es aplastada por la brutalidad de nuestros juegos sociales.

Aceptación no quiere decir tolerancia, ni tampoco poder arreglárselas. Significa rendirse y hacerse uno con la otra persona, permitiéndole ser quien es, haciendo lo que él está haciendo. Cada persona es creadora en forma completamente diferente de los que la rodean y trae su propio patrón intrincado y perfecto a nuestro universo. Sin su patrón, nuestro universo está incompleto. Si no le permitimos ser él mismo sin ejercer nuestro juicio hostil, nunca tendremos la oportunidad de sentir su magnificencia natural. Nuestro rechazo será la causa de que se retraiga y esté a la defensiva, escondiendo su verdadero y vulnerable yo, a causa de nuestra crueldad. Sin embargo, cuando sabe que es aceptado incondicionalmente, se relaja en su propia singularidad y empieza a realizar movimientos decisivos en su vida.

No hay puntos intermedios entre el rechazo y la aceptación. Cada persona está, ya sea expandiendo una parte de sí misma en confianza y autoridad o destruyéndose como resultado de nuestra aceptación o rechazo hacia ella en este momento.

La aceptación es una herramienta que puede ser usada eficazmente. Para ganar esta carrera empieza por apartar el pie del acelerador, respira y mira alrededor de ti y en tu interior reconócete y acéptate tal como eres. Si deseas ser totalmente aceptado por otros, empieza aceptando a los demás total y completamente.

Cuando realmente nos amamos, nos aceptamos y nos aprobamos exactamente tal y como somos, entonces todo funciona en la vida. Es como si ocurrieran pequeños milagros en todas partes. Todo mejora a nuestro alrededor. Amarte y aprobarte, crear un espacio de seguridad, confiar, merecer y aceptar, todo esto originará una organización en tu mente, creará relaciones más afectuosas en tu vida. La gente que se ama a sí misma y a su cuerpo, no abusa de sí misma ni de los demás. La autoaprobación y la autoaceptación en estos momentos son las claves principales para los cambios positivos en todos los campos de nuestra vida.

El amarse a sí mismo comienza con no criticarnos más. La crítica nos encierra en el mismo patrón que estamos queriendo cambiar. El ser comprensivos y amables con nosotros mismos, nos ayuda a lograr el cambio. Recuerda que te has estado criticando por muchos años y no ha funcionado. Trátate con aprobación y observa tus resultados.

 

Respétate y respeta a los demás

Sólo podemos respetar a los demás

cuando uno se respeta a sí mismo.

Sólo podemos dar, cuando nos damos a nosotros mismos.

Sólo podemos amar, cuando nos amamos a nosotros mismos

Abraham Maslow

Todo ser humano que ves a tu alrededor, tiene un secreto. Este secreto, que rara vez se admite aun a sí mismo, es que él es una encarnación de Dios. Él sabe que la inspiración creativa del mundo emana de él. En lo profundo de su alma está escondido un orgullo feroz y hermoso de ser él mismo. Una manera segura de llegar al corazón de cualquier persona es demostrarle que están activamente conscientes de su magnificencia escondida. Estar activamente consciente significa mostrarle activamente respeto.

Cualquier cosa que hagas a otros, también lo haces para ti. No es posible que respetes a otra persona a menos que primero te consideres a ti mismo respetado y respetable. Si deseas ser respetado, empieza por respetar a los otros lo más conscientemente posible.

Una forma de mostrar el máximo respeto por otra persona es escuchando sus deseos, sus palabras y algunas veces yendo más allá de las palabras y escuchando la canción que hay en su alma.

Da afecto y recíbelo

No se puede amar algo por decreto.

El amor es una expresión voluntaria del corazón.

Juan Antonio Razo

Este fue un experimento de René Spitz con los niños huérfanos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, asilados en los hospitales, en Inglaterra, atendida por una orden de religiosas del siglo pasado. La casa tenía una mortalidad infantil que sobrepasaba el 90%. Las hermanas se habían resignado tristemente a tal situación, pues creían que la causa era el hecho de que los niños habían sido encontrados en los quicios de las puertas y en las calles y era evidente que habían sido expuestos a incontables enfermedades y privaciones antes de su llegada, lo cual era la causa de su enfermedad y las muertes prematuras.

Siguiendo con el relato, una mujer que había criado a su propia familia llegó a trabajar al orfanatorio. Sus deberes se limitaban a trapear y a lavar, pero sus instintos maternales eran constantemente despertados por el llanto de los bebés. Cuando empezó a consolarlos le dijeron que los infantes probablemente morirían de todas maneras y que, con la cantidad de trabajo que había que hacer, no había tiempo para atenderlos de otra forma que no fuera alimentarlos.

Sin embargo, obtuvo permiso y mientras hacía sus tareas pasaba algún tiempo cargando y calmando a los pequeños. Para el asombro de todo el mundo, excepto de la mujer que limpiaba, los niños empezaron a progresar. Ganaron peso y empezaron a balbucear y a jugar. El grado de mortalidad bajó del 90% al 10% casi de un día para otro.

Nosotros no somos diferentes de esos niños. Debemos compartir afecto con aquellos de nuestro universo o moriremos. La muerte, como resultado de una falta de afecto, no vendrá tan rápida o misericordiosa en los adultos como lo es para los niños. Sin embargo, es igualmente predecible.

Nos pasamos esta fuerza de vida de unos a otros a través de las muestras de afecto. Es de vital importancia para la salud el que muestres afecto y que lo recibas. El verdadero afecto no es necesariamente el intercambio de abrazos y besos. Esos actos pueden muy bien intercambiarse sin que exista ningún afecto de por medio.

Algunas personas encuentran al compartir su cariño con otros seres humanos tan difícil, que vuelcan su afecto hacia los animales. Estas personas llenan sus necesidades de afecto dándolo a los objetos amados de sus vidas, sus mascotas. Al hacerlo, intercambian la misma energía vital que nutre a los seres humanos, no podría provenir de ninguna otra criatura diferente o que no formara parte del mismo patrón vibrante de los seres humanos. Así como nuestros niños son criados con las leches de otras criaturas no humanas, nuestros espíritus pueden nutrirse de su afecto. Somos la misma familia.

Sólo es posible dar a otras personas aquello que tenemos para nosotros mismos. Un hombre pobre no puede darte o prestarte dinero. Un hombre que no posee un huerto, no puede darte frutas, por consiguiente; para poder dar afecto necesitamos tenerlo.

Para muchos de nosotros, la experiencia con otros seres nos ha enseñado qué tan fácilmente podemos ser lastimados. A veces parece ser más seguro aparentar afecto y jugar juegos de afecto que abrir nuestro corazón y entregarnos verdaderamente. Los juegos de afecto, sin embargo, no pueden nutrir la parte profunda y vital de nosotros, que debe intercambiar energía amorosa con otros seres para poder seguir adelante. Se requiere que confíes por tu lado, para que puedas intercambiar afecto sincero con otra persona.

Para tener mayor afecto en tu vida, empieza hoy a dar más afecto a aquellos que te rodean. El acto de dar está relacionado muy estrechamente con el acto de recibir. Al repartir estos regalos, recibirás automáticamente las recompensas de los regalos. El acto de regalar requiere de dos personas que se rindan mutuamente. En ese momento el que da y el que recibe, se vuelven uno.

Una señora que tenía por costumbre dar limosna a un pobre a la puerta de la iglesia que frecuentaba, se llevó un día la mano al bolso, y sólo entonces cayó en la cuenta de que se le había olvidado. El mendigo mantenía la mano extendida hacia ella, y entonces reaccionó con tacto y rapidez. Le dijo “hoy no tengo nada que darle, pero al menos puedo estrecharle la mano. Y así lo hizo, con sincera naturalidad y sentimiento. El mendigo no se dejó ganar en cortesía, aceptó el apretón de manos y dijo: Hoy me ha dado usted más que todos los demás días.

 

Aclárate con tus amigos

La verdadera amistad es una planta de lento desarrollo,

que debe de resistir la adversidad antes de tener derecho a esa denominación.

George Washington

El Mullá Naserudín vio un grupo de policías en la plaza del pueblo, y echó a correr inmediatamente a toda velocidad para escaparse. Los policías lo persiguieron calle tras calle y campo tras campo por todo el pueblo y los alrededores. Por fin, él se paró de repente, se dio la vuelta y dio la cara a sus perseguidores. Los policías casi se le cayeron encima con la velocidad que llevaban; por fin pararon y lo rodearon. Cuando todos recobraron el aliento, el Mullá preguntó: ¿Por qué me perseguíais? Contestaron: Porque te estabas escapando de nosotros. Bien, replicó el Mullá, pero ahora no me escapo de vosotros. A lo cual el jefe de la policía respondió: Tampoco nosotros te perseguimos ahora. Y así acabó el enfrentamiento. Esta es la historia de muchos malentendidos entre amigos.

Crea el hábito de la lectura

Los libros son las abejas

que llevan el polen de una inteligencia a otra.

Lowell

Algunas personas se han preocupado por no tener una carrera, y piensan que no lograrán ser  alguien importante en la vida por esta carencia, pero yo te voy a decir lo contrario: no es condición necesaria y suficiente cursar una carrera para triunfar en la vida, sólo basta que tengas la instrucción adecuada para funcionar en la sociedad. La mejor manera de tener dicha instrucción dentro de cualquier área del conocimiento es leyendo. La lectura te da información actualizada de lo que está pasando en el mundo, de las corrientes del pensamiento, de la nuevas tecnologías, etc. La lectura tiene doble propósito; por un lado te instruye y por otro, leer me parece considero que es una muy buena manera de relajarse. Entrar en la mente y en la experiencia de otro ser humano que quizá desde hace muchísimos años dejó de existir, es una experiencia inolvidable.

El hombre que no ha tenido el hábito de leer, está prisionero en su mundo inmediato en cuanto a tiempo y espacio. Su vida cae dentro de una rutina establecida; se limita al contacto y la conversación con algunos amigos y conocidos, y no ve más de lo que sucede en su alrededor. De esta prisión no hay fuga posible. En el momento en que tomas un libro entras en un mundo distinto, y si se trata de un buen libro, inmediatamente entras en contacto con uno de los mejores narradores del mundo. Este narrador te guía y te conduce a una nación diferente o a una época distinta, y te platica situaciones que nunca te hubieras imaginado o te invita a discutir algún tema especial o un aspecto de la vida de la que nada conoces.

Para vivir un par de horas en un mundo y alejar nuestros pensamientos de las exigencias del presente inmediato, es un privilegio que deben envidiar aquellos que se encuentran presos en las cárceles corporales.

La lectura es un hábito, y como tal es necesario formarlo. Algunas personas podrían decir que no encuentran satisfacción en leer; que se cansan desde el momento en que ven la extensión de un texto o un libro. Otros afirmarán que tal o cual tema no les interesa. Quizás algunos dirán: "Yo comienzo con entusiasmo, pero después de diez o doce renglones me canso y lo dejo". A todos les contesto que la lectura es un hábito que surge de un simple acto de elección. Un mal hábito puede ser substituido por un buen hábito. ¿Por qué no mejor te formas el hábito de permitirte un breve espacio de cinco minutos al día para leer?

Si no tienes el hábito de leer, mi mejor recomendación es que te comprometas a trabajar en ello. Existe una extensa fuente de publicaciones como libros, manuales, literatura técnica, periódicos y revistas, para ampliar tu propio conocimiento y acervo cultural. La lectura es poder absoluto. Cuando abres un libro, abres un mundo lleno de conocimiento, diversión y entusiasmo. Únete a esos científicos, poetas y héroes en una emocionante travesía para visitar otros mundos maravillosos y misteriosos, englobados dentro de la palabra escrita.

¿Alguna vez te interesaste en un libro o una publicación? ¿Qué te llamó la atención? ¿El título? ¿Las ilustraciones? ¿El tema? ¿La portada? Todo parece coincidir con la subjetividad con que te fuiste formando. Te has formulado preguntas, has hecho análisis de todo lo que te rodea. Y allí comienza una especie de oferta y demanda entre lo que necesitas o deseas saber y lo que quieren hacerte saber. Tú deberías elegir, porque necesitas tener una vivencia correcta de las cosas. En cierto modo, necesitas creer en algo. Creer no sólo en sentido espiritual, sino en aceptar (o no) conceptos, hechos y realidades de otros hombres. Es éste el momento, entonces, de tomar un libro, de familiarizarse con lo escrito. Todo lo que venga a tu mano léelo, analízalo, estúdialo. Luego extrae lo bueno. “Claro, (me dirás) encontrar lo justo, lo adecuado, lo positivo, lo preciso, no siempre es fácil, incluso puede ser subjetivo". Pero te contesto que no podrás diferenciar lo bueno de lo malo de tal o cual autor, si antes no lees su pensamiento. Luego de la lectura vendrá el análisis y la crítica.

El hábito de la lectura irá profundizándose en ti hasta llegar a momentos extraordinarios. Si algún amigo o compañero te preguntase: ¿Cuándo leer? contéstale: lee cuando necesites saber y creer. Hazte tiempo para eso. ¿Dónde leer? En donde te sientas a gusto. ¿Cómo leer? Con el deseo y la disposición de aprender. ¿Para qué leer? Para conocer al mundo y sus ideas. ¿Qué leer? Todo lo que puedas y que sea de provecho para ti.

Recuerda que la lectura te hace libre, te da seguridad y te provee de una armadura para luchar contra la adversidad.

 

 

Mr. B