Quienquiera que sea –con independencia de su edad, su educación o su ocupación–, puede usted atraer la riqueza. Y también puede ahuyentarla. Nosotros le decimos: "Atraiga –no ahuyente—la riqueza".   Este artículo le indica cómo puede usted ganar dinero. ¿Le gustaría ser rico? Sea sincero consigo mismo. ¡Pues claro que le gustaría!. ¿O acaso… teme usted ser rico?

Es posible que esté enfermo y que, por esta causa, no trate de ganar la riqueza. O bien, si se encuentra ingresado como paciente en un hospital, puede usted atraer la riqueza, entregándose al estudio, a la reflexión y a la planificación, tal como hizo George Stefek.

 

EN EL LECHO DE UN HOSPITAL… ¡PIENSE!
Cuando estudiamos las carreras de los hombres de éxito, descubrimos una y otra vez que éstos fechan el inicio de su éxito el día en que empezaron un libro de autosuperación o se encontraron con un artículo de autosuperación (como el que lee ahora). Nunca subestime el valor de un libro. Los libros son instrumentos que le proporcionarán la inspiración capaz de lanzarle a un nuevo programa audaz y de iluminarle también en los días oscuros que cualquier programa de esta clase lleva aparejados.

  George Stefek se encontraba convaleciente en el Hospital de la Administración de Veteranos de Hines, Illinois. Allí descubrió por casualidad el valor del tiempo que se dedicaba a la reflexión. Desde el punto de vista económico… se encontraba sin un centavo. Durante su convalecencia, George disponía de mucho tiempo. No podía hacer gran cosa como no fuera leer y pensar. Leyó "Piense y Hágase Rico" (Napoleon Hill). Y estuvo dispuesto a actuar.

  Se le ocurrió una idea. George sabía que muchas lavanderías doblaban las camisas recién planchadas sobre unas tablas de cartón para que quedaran lisa y sin arrugas. Escribiendo algunas cartas, se enteró de que aquellos cartones de camisas les costaban a las lavanderías cuatro dólares el millar. Su idea consistió en vender los cartones a un dólar el millar; no obstante, cada uno de ellos llevaría un anuncio. Como es natural, los anunciantes pagarían el espacio y George obtendría un beneficio.
George tuvo una idea y trató de ponerla en práctica.
¡ Al salir del hospital, entró en acción!

  Puesto que era un novato en el sector publicitario, tropezó con problemas. Pero, al final, consiguió desarrollar unas afortunadas técnicas de venta mediante lo que algunos llaman "método de tanteo" o "método del éxito".
Georges siguió con la costumbre que había adquirido en el hospital y que consistía en pensar, reflexionar y planificar cada día.

  A pesar de que su negocio estaba prosperando rápidamente, George decidió incrementar sus ventas, mejorando la eficacia de su servicio. Los cartones de las camisas, cuando se retiraban, no eran conservados por los clientes de las lavanderías.

  Ahora se hizo una pregunta: "¿Cómo podría lograr que las familias se quedaran con los cartones de las camisas en los que figuraban los anuncios?". Se le ocurrió la solución.

  ¿Qué hizo?. En uno de los lados del cartón siguió imprimiendo un anuncio en blanco y negro o bien en color. En la otra cara añadió una novedad: un interesante juego para los niños, una deliciosa receta para el ama de casa o un provocador crucigrama para toda la familia. George nos refiere el caso de un marido que se lamentaba de que su cuenta de la lavandería había subido de forma repentina e inexplicable. ¡Entonces descubrió que su mujer mandaba a la lavandería las camisas que él hubiera podido llevar aún otro día simplemente para poder reuinir mayor número de recetas de George!.

  Pero George no se detuvo aquí. Era ambicioso. Quería ampliar todavía más su negocio. Una vez más, se hizo la pregunta: "¿Cómo?". Y halló la respuesta.

  George Stefek entregó todos los dólares que por cada mil cartones recibía de las lavanderías, al Instituto Americano del Lavado. El Instituto a su vez recomendó que cada miembro utilizara para sí mismo y para su gremio exclusivamente los cartones de camisa de George Stefek.

  Y, de este modo, George hizo otro importante descubrimiento: cuanto más se da de lo que es bueno y deseable… ¡tanto más se recibe!

  Una sesión de reflexión cuidadosamente planificada le reportó a George Stefek mucho dinero, tras haber descubierto que, para poder atraer con éxito la riqueza, es esencial dedicar algún tiempo a la reflexión.
Las mejores ideas se nos ocurren cuando nos hallamos en silencio. No cometa el error de creer que, por el hecho de moverse frenéticamente de un lado para otro, es usted más eficaz y eficiente. No suponga que pierde el tiempo cuando lo dedica a pensar. La reflexión es la base sobre la que el hombre construye todo lo demás.

  No es necesario que vaya usted a un hospital para adquirir la costumbre de leer buenos libros o artículos de estímulo, para pensar o forjar planes. Tampoco es necesario que sus sesiones de reflexión, de estudio y de planificación sean demasiado largas. Dedicando sólo un 1% de su tiempo al estudio, a la reflexión y a la planificación, ello influirá en forma sorprendente en la rapidez con la cual usted podrá alcanzar sus objetivos.
Le sorprenderá descubrir que, tras adquirir esta costumbre, se le ocurrirán ideas constructivas casi en cualquier momento o lugar en que pueda encontrarse: mientra lava los platos, mientras lee en el autobús o mientras se baña.

  Procure utilizar las dos herramientas de trbajo más grandes y, sin embargo, más sencillas que jamás se hayan inventado –las herramientas que utilizaba un genio como Thomas Edison–, es decir, un lápiz y un papel. Él siempre tenía a mano un lápiz y un papel; y así, tal como hacía él, usted podrá anotar las ideas que se le ocurran de día o de noche.

  Otro requisito para atraer la riqueza consiste en aprender a fijarse un objetivo. Es importante que usted lo comprenda. Aunque se percaten de su importancia, pocas son las personas que comprenden realmente cómo fijar un objetivo.

  APRENDA A FIJAR SUS OBJETIVOS.
Hay cuatro factores importantes a tener en cuenta:

   * Anote su objetivo.
Entonces sus pensamientos empezarán a "cristalizar". El mismo acto de pensar mientras escribe tenderá a crear una impresión indeleble en su memoria.

   * Fíjese un límite.
Especifique un tiempo para alcanzar su objetivo. Eso es importante para su estímulo: póngase en marcha en la dirección de su objetivo y siga avanzando hacia él.

   * Impóngase unas normas elevadas.
Parece existir una relación directa entre la facilidad con la cual se alcanza un objetivo y la fuerza de su motivación. Cuanto más alto apunte en su objetivo principal, hablando en términos generales, tanto más concentrado será el esfuerzo que usted realice para alcanzarlo. La razón: la lógica le obligará a apuntar por lo menos a un objetivo intermedio, así como a otro inmediato. Por consiguiente, apunte alto. Y después dé los pasos inmediatos e intermedios capaces de permitirle su consecución.
La siguiente pregunta debería inducirle a reflexionar: ¿Dónde estará usted y qué estará haciendo dentro de diez años si sigue haciendo lo que hace ahora?

   * Apunte alto.
Resulta curioso que el hecho de apuntar alto en la vida, y de buscar la prosperidad y la abundancia, no requiera un esfuerzo mayor que el de aceptar la miseria y la pobreza.
Lea esto:

"Vendí mi vida por un penique
y la vida no me quiso pagar más.
Sin embargo, imploré por la noche al contar
mis míseros caudales.
Porque la vida es un patrón que te da lo que
pides,
pero, una vez fijado el salario,
tienes que cumplir la tarea.
Trabajé a cambio de una pobre paga y aprendí
con desaliento
que cualquier salario que le hubiera pedido
a la vida,
ésta me lo hubiera dado de buen grado".

  Tiene usted que ser lo suficientemente audaz como para pedirle a la vida más de lo que quizá considere que se merece en estos momentos, pues está comprobado que las personas tienden a crecerse para poder estar a la altura de las exigencias que se les plantean. Aunque sería extremadamente deseable que usted proyectara su programa desde el principio hasta el final, ello no siempre es factible.

Uno no siempre conoce todas las respuestas a las preguntas que se plantean entre el principio de una gran empresa o un viaje y su final. Sin embargo, si sabe usted dónde está y dónde quiere estar y se pone en marcha desde donde está para dirigirse al lugar donde quiere estar, seguirá avanzando paso a paso, siempre que esté adecuadamente estimulado, hasta alcanzar su meta.

 

Mr.B