* Darnos los espacios para comprender por qué hacemos las cosas, y cómo construir toma de decisiones personales para que dichas cosas sucedan.

 

* Reflexionar acerca de la práctica de gestión que nos convoca el quehacer cotidiano.

 

* Sintonizarnos con los anhelos, esperanzas y criterios de realidad sobre el futuro.

 

* Ser conscientes del quehacer diario, para mejorarlo.

 

* Tener la voluntad de cambiar, una vez que somos conscientes de lo que nos bloquea.

 

* Soñar con nuevos caminos de realización personal.   

 

El primer paso para la configuración de cualquier estilo de gestión, es soñarlo. Todo se puede hacer a través de la gestión de los sueños. Si no se tiene sueños aumenta el costo de la gestión, porque soñar implica ver en el futuro lo que se quiere hacer con el modelo de gestión de vida que se tiene, y de acuerdo con los criterios de realidad que a cada uno nos orienten.

 

Otro elemento relevante es la fe en sí mismos. La cual se enriquece con la seguridad que implica creer en uno mismo. Dejando de lado las justificaciones, aprovechando las oportunidades, corriendo riesgos calculados y tomando las decisiones a tiempo. 

 

De igual manera, perder la fe en sí mismos es entrar en la desesperanza, condición que conlleva el no tener sentido de la vida, abatirse fácilmente ante las dificultades, ser insolidario, pesimista, inactivo, sin iniciativa, lleno de angustia, insensible, intolerante e indolente.   

 

Estos indicadores de falta de fe en sí mismos, generalmente conllevan energía negativa a nuestras intenciones, decisiones, acciones y comportamientos… A su vez, todo proceso de desarrollo personal requiere tener un plus de energía y esto implica poseer más energía positiva para realizar lo que uno se propone. 

 

El proceso es obvio: Las acciones coherentes de mi vida generan más energía (Plus) para la realización de lo que deseo hacer y las acciones incoherentes, producen más energía negativa que me bloquean y paralizan impidiéndome lo que quiero realizar. 

 

Sí no se adquiere plus de energía mediante las acciones cotidianas, el desarrollo personal se detiene o hay retroceso.  

 

Por su parte, la fe en sí mismos es convicción en lo que somos, tenemos y sabemos, de acuerdo con una dirección que nos dice que se debe hacer, porque la gestión cotidiana de nuestras vidas, soporta la acción en la realización personal de todo aquello que queremos realizar como parte del logro de nuestros anhelos, con lo cual alimentamos la razón de ser de nuestro crecimiento personal.

 

 

 

Mr.B