A MIS HIJAS!

Hijas mías, no debe extrañarles lo que aquí les manifiesto, porque ha sido parte integral de la educación que tuvieron, aunque no niego que con ustedes aprendí el oficio de ser padre.

Desde hace varios años me dispuse a portar dignamente el título de “papá” y este documento reúne la esencia de lo que he aprendido y desde entonces, ha sido bastión en la lucha hacia mi propio desarrollo. Cada idea, cada expresión que aquí se plasma, forma parte de la gran experiencia obtenida a través de estos 41 años y la enriquecí tomando como referencia a diferentes autores.

Lo que motivó a que me interesara en desarrollarme, se remonta al pasado, y la gota que derramo el vaso fue precisamente el momento de darme cuenta del daño que estaba causándoles en su condición de niñas, puesto que en forma instintiva, me preocupaba por ofrecerles en ese entonces, las cosas y los objetos de las que está llena el mundo y que yo creía que eran más urgentes; olvidándome a veces, de las dosis de amor, reconocimiento, apoyo, aceptación que tanto necesitaban para crear en ustedes seres humanos felices.

Este olvido acarreó como consecuencia una serie de heridas que yo no podía entender. Estaba ciego.

Les pido hijas mías que lo compartan con sus amigos y familiares. Tomen a tiempo decisiones importantes en su vida y no tenga que pasar demasiado tiempo para rendirse ante lo que son y empezar a tomar acción en lo que anhelan ser.

Hijas mías, Dios me dio la capacidad de entender el error en que estaba y me dotó de fortaleza para tomar a tiempo decisiones que nos llevaran a integrarnos y el resultado fue que realmente somos la familia amorosa, entregada y feliz que siempre soñé tener.

Ustedes son mi mayor tesoro, y el mayor título que he recibido en mi vida es el de ser PADRE. Les amo. Y por el amor que les tengo, les pido que no se aparten de Dios, porque sin él nada es permanente.

Los cambios que tengan en su vida dependerán además de la voluntad que pongan para realizar las cosas que crean importantes, pero no olviden hacer uso adecuado de su libertad e inteligencia, que junto con la voluntad, son los atributos que las harán mujeres de éxito. Cada una de ustedes fue dotada por Dios de estos dones que los hace ser únicas e irrepetibles.

Viajen constantemente dentro de sí mismas y permítanse descubrir el gran tesoro que se encuentra muy dentro de ustedes. No se queden solamente en la contemplación de dichos tesoros, sino que deberán usar lo descubierto, de acuerdo a las oportunidades que la vida les vaya ofreciendo.

Así, tendrán la facultad de darse cuenta de las amenazas que provienen del exterior y deberán tener templada la espada, y la armadura bien puesta para luchar con bravura.

Cuando se sientan tristes recurran a la paz interior para que tengan la oportunidad de escuchar a Dios. Dios algunas veces habla bien despacito, y tenemos que dirigir todos nuestros sentidos a su llamado para entenderlo. Si Dios se comunica con ustedes por medio del corazón, escúchenlo, Él quizá les está indicando el camino en donde deben andar. Si este camino se encuentra escabroso quizá les está protegiendo de algún dolor.

Cuando tengan ganas de llorar permítanse hacerlo, porque el hombre y la mujer que sabe reír, también sabe llorar. Un ser humano triunfando expresa sus sentimientos sin pena porque sabe que no pierde nada al manifestar su humanidad. Rían con prontitud para que su cuerpo ría siempre y la vida les premie con el mismo encanto que siembran en sus semejantes. La risa es el regalo más barato que puedan darles a las personas que quieren.

Enójense con quien tengan que enojarse ante la injusticia, con la intensidad que se requiera, pero no olviden que la prudencia les hará triunfar ante la adversidad.

No den prestado dinero, ni pidan prestado, y mucho menos si los intereses son altos porque el dinero ensucia los buenos sentimientos, y tus mejores amigos pueden ser tus más grandes enemigos. Trabajen su vida organizadamente y bajo un plan que guíe su desarrollo. Los barcos al zarpar saben a qué puerto se dirigen, van equipados con brújulas y mapas que les orientan. No olviden llevar los suyos.

Conserven a sus buenos amigos porque son escasos. En ellos encontrarán consuelo y esperanza, pero no se fíen de los falsos amigos que solamente buscarán en ustedes lo que ellos carecen. Los distinguirá solamente el corazón, no el razonamiento. No hagan juicios de valor hacia ellos sino esperen a que el corazón les dicte el sano juicio.

No pongan sus ojos y su corazón hacia las cosas materiales solamente, sino que busquen un equilibrio entre las necesidades espirituales y las materiales. Recuerden que donde está tu atención está tu intención.

Dense el lujo ocasionalmente de premiarse cuando logren las metas más importantes de su vida y premien a los que dependen de ustedes cuando lo merezcan.

Reconózcanse, acéptense ármense y apóyense porque estas cuatro acciones son determinantes para tener satisfecho el autoestima. Lo mismo hagan por la gente que les rodea y ellos corresponderán de la misma manera.

La murmuración mata, aléjense de ella con premura, pregúntense si lo que están siendo informados va a ser ecológico en su vida, es decir si les va a hacer un bien o dar beneficio y va a ser aceptable para los demás.

Den caridad a los necesitados pero tengan precaución de que no se aprovechen de su bondad porque en el mundo hay de todo, algunos se pueden pasar de listos y se confunden con los que realmente lo necesitan. Cuando existan conflictos en sus casas, soluciónenlo con apremio.

Reúnan a las partes y confronten los puntos de vista. Los problemas solamente son diferentes maneras de concebir las cosas. Pónganse de acuerdo con disposición.

Jueguen siempre a ganar/ganar, todo lo que realicen que sea bueno para ustedes y aceptable para los demás. Si quieren tener oportunidades importantes arriesguen a salir del “corralito”, pero recuerden que todo tiene un precio del que hay que pagar para tener logros importantes en la vida.

Anímense a jugar al “qué tal si sí”. No hagan juicios a prior de una situación que no han vivido. Cuando cometan errores, reconozcan su responsabilidad en ellos y comprométanse con la gente a la que le fallaron.

Los triunfadores también caen y se deprimen, pero lo que los hace diferentes de los mediocres, es que tienen la fuerza y el valor de ponerse de pie con dignidad. Nos les de miedo cometer errores que con ellos su crecimiento será más rápido y cuando tengan problemas pregúntense ¿qué me está enseñando este contratiempo? ¿A dónde me lleva? Y la respuesta deberá ser considerada como un puntal para impulsarlos más hacia el éxito.

Recuerden que el miedo estará presente en todos los eventos de su vida, utilícenlo para tener energía suficiente para tomar decisiones que les ayuden en su desarrollo. Cuando Dios les mande hijos ámenlos y tengan siempre este documento como consulta y les dejo la tarea de enriquecerlo día con día, para heredárselo a los hijos de sus hijos y esta experiencia no se pierda en la nada.

A sus hijos enséñenles lo trascendente de la vida, apegados a lo que Dios quiere y esto lo encontrarán en el salmo 23 y dice “con vara y con callado te infundiré aliento”. Con el callado guíen los hacia el bien, y cuando su terquedad sea insistente no olviden usar la vara para la corrección.

Todas las mañanas no olviden darle un beso a sus hijos, es como una bendición para ellos porque tus labios dejan huellas en su pequeño corazón. De la misma manera en las noches no olviden despedirse con un beso aunque no se escuchen palabras de tus labios, en ese beso van implícitos todos los buenos deseos de pasar la noche placenteramente.

Sean amigo de sus hijos para que crezcan felices y tengan la oportunidad de exteriorizar sus preocupaciones y ustedes de ayudarles. No encomienden la educación de sus hijos a terceras personas, porque no tendrán el mismo cuidado con ellos del que ustedes tendrían.

Eviten darle a sus hijos más dinero del que necesitan, les puedes hacer un mal. Mejor denles las facilidades para que ellos mismos tengan la oportunidad de obtener ingresos propios, así aprenderán a ganarlo y valorarán su esfuerzo. Denle a sus hijos lo que ustedes carecieron, pero no se olviden enseñarles con prontitud también lo que ustedes tuvieron. Entre ustedes dos, deberá existir siempre el amor y la concordia.

Si tienen problemas, no se evadan. Reúnanse en un territorio neutro y resuelvan sus diferencias. Re comprométanse y sin resentimientos empiecen de nuevo juntos, siempre juntos. Así el árbol permanecerá dos veces eterno. Hagan deporte con frecuencia, la salud física se refleja en la salud mental. Busquen espacios tranquilos para que ejerciten también su inteligencia.

Una vez a la semana despierten antes de que salga el sol, tómense una tacita de café en su jardín y contemplen cómo Dios les ofrece la aurora más original que hayan visto en su vida. Cuiden el jardín de su casa porque las flores y las aves les ayudarán a apaciguar sus malos pensamientos y les desarrollará su sensibilidad hacia todo lo que les rodea.

Siembren un árbol en una fecha importante de sus vidas y cuídenlo con esmero. Antes de cincuenta años, escriban un libro, aunque sea pequeño. La satisfacción de plasmar sus ideas en un texto y de compartir lo que ustedes ya saben es incomparable y no se les olvide sonreír siempre, eso no tiene precio.

Sean siempre niñas felices… PAPA!

John Bisner Ureña

http://www.facebook.com/note.php?note_id=341891039531

Advertisements