Aun cuando todos los padres desean que sus hijos tengan una gran auto-estima, muchas veces ellos mismos, sin darse cuenta, son los encargados de bajársela de manera inconsciente e ingenua. Decirles que son malos o tontos. Los niños que creen que son malos sólo cuando se han comportado mal, empiezan a convencerse de que su valor como personas se basa en esos juicios. Un niño que derrame la leche en la mesa, y a quien le digan: ¨Eres un niño malo; esta semana es la cuarta vez que cometes una torpeza¨, en seguida interiorizará esta afirmación: ¨Cuando soy torpe, soy malo o una mala persona¨. Sorprender constantemente a los niños haciendo algo mal.

Esta forma de asumir el papel de padre se basa en buscar las cosas que los niños hacen mal y recordarles todo el tiempo ese comportamiento. Reforzar constantemente los comportamientos negativos es una manera segura de construir una pobre autoestima. Dar a los chiquillos apodos que contribuyan a deteriorar su sentido de la dignidad.

Llamar a un niño Enano, Orejudo, Gordito, o nombrarlo de cualquier otro modo que no tienda a promover una imagen positiva de sí mismo, es una manera de disminuir la propia estima.

Las connotaciones negativas de los apodos o de la manera en que te diriges a tus hijos llegan a incorporarse a su autorretrato. Las palabras, las frases y los apodos negativos son recuerdos duraderos que difícilmente borramos de nuestra imagen de nosotros mismos. Considerar a los niños como “aprendices de persona” y no como seres humanos completos.

Esta actitud se caracteriza por tratar a los niños como si siempre estuvieran preparándose para la vida; diciéndoles que algún día sabrán por qué esperas de ellos lo qué les estás pidiendo. “Cuando crezcas, comprenderás por qué siempre estoy reprochándote.” “Algún día, apreciarás lo que te estoy diciendo.” “Eres demasiado pequeño para saber por qué; simplemente, hazlo porque te lo digo yo.” Este tipo de mensaje hace que el niño piense que le falta algo, que está incompleto, y por lo tanto, sólo parcialmente se verá a sí mismo como una persona, evite este tipo de afirmaciones negativas.

Criticar a tus hijos cuando cometen errores. Las críticas contribuyen a reducir la propia valoración. Cuantas más críticas reciba un niño, más probable es que evite probar las cosas que dieron lugar a esas críticas. Frases tales como ¨Nunca has sido muy bueno en atletismo¨, o ¨Es la tercera vez que fallas en la práctica; sospecho que nunca aprenderás a ser responsable¨, o ¨Ese vestido te hace ver gorda, o ¨Tú estás siempre refunfuñando¨ son las herramientas que los niños usan para tallarse una pobre imagen de sí mismos.

Hay muchas maneras de ayudar a motivar a un niño para que tenga un comportamiento más adecuado, y las críticas son tal vez la técnica menos útil y la más dañina que puedes encontrar. Hablar por tu hijo, en vez de dejarlo responder de la manera típica en que lo haría alguien de su edad. Hablar en lugar de tus hijos como si ellos fuesen incapaces de expresarse, contribuye a que duden de sí mismos y a que se sientan inseguros. También les enseña a confiar en que los demás hablen por ellos. Cuando actúas así, les transmites este mensaje silencioso: ¨Yo puedo decirlo mejor y con más precisión que tú¨, porque eres demasiado joven para saber cómo expresarte.

Hablar de tus hijos delante de ellos como si no estuvieran presentes. Este comportamiento les induce a considerarse como personas sin importancia o, peor todavía, como una parte más del mobiliario. ¨No sé lo que vamos a hacer con IAN; cada día se porta peor¨.

Mientras tanto, IAN está recibiendo un mensaje de sus padres, que él interioriza de la siguiente manera: ¨No puedo creerlo, hablar de mí con los demás como si yo ni siquiera estuviese presente ni contase para nada¨. Cuanta menos consideración tengas por tu hijo como ser humano total, importante y sensible, menos consideración tendrá él por sí mismo.

Estas actitudes que muchos padres asumen, muchas veces sin darse cuenta, contribuyen a que los hijos se formen una pobre autoestima y no aprendan a valorarse como personas. La buena noticia es que si cambiamos estas actitudes hacia nuestros hijos su autoestima comenzará a mejorar de manera inmediata.

Consejos efectivos para evitar cometer errores en la crianza de los hijos.

Para llegar a ser feliz en la vida debes de ignorar muchas cosas; pero lo que no puedes obviar como padre de tus hijos es tu ejemplo y lo que ello pueda llegar a marcar y significar para ellos a futuro.  Al madurar mis experiencias tanto malas como las buenas me han enseñado claramente cosas importantes que un papá debe influenciar sobre sus hijos. En mi caso con mi hijo Ian, llegué a comprender la importancia de la ¨imagen paterna¨ que antes no tenía clara, pues vivía en carreras, preocupado y estresado.

Una vida llena de compromisos que no permitía que yo diera lo mejor que podía dar, y ese grave error lo cometí con mis hijas, pues creo pude haber hecho una mejor labor sino me hubiese preocupado tanto por quedar bien con los demás o los que dirán.

Quizá yo no pude sintonizarme con ellas por estar en una frecuencia distinta, muchas personas no consideran la imagen paterna importante o no la valoran por lo que realmente es, solo creen que el hombre se hizo para trabajar y aportar beneficios materiales, pero ahora me doy cuenta que somos mucho más que eso y fuimos creados para hacer cosas más grandes.

Ante los ojos de un niño la figura paterna es muy importante, para ellos esa persona es como su héroe puesto que ellos son los grandes héroes de sus pares. Los chicos necesitan esa figura paterna, necesitan identificarse con alguien de su mismo género porque de allí parte la construcción de su misma identidad.

Los padres tenemos que cuidar mucho ¨Todo¨ lo que hacemos, el modo de conducirnos, el ejemplo que estamos transmitiendo pues, nuestros hijos son excelentes observadores y detenidamente ellos están guardando en su banco de memoria todo aquello que vieron en sus padres y que después van a imitar como reflejo en espejo.  Los dejes, frustraciones, fracasos o éxitos, la forma en como los transmites ante la vida son ejemplo para tus hijos, de allí quizá ellos tomaran lo que más les impactó para ellos aplicar en su vida.

Lo que hagas cotidianamente sea lo que sea, es lo que tus hijos usaran como forma de ¨imitar a ese héroe¨ que ellos tanto admiran.

Sé ese ¨héroe digno de imitar¨, aun cuando es difícil serlo no es imposible si realmente te lo propones. Ser padres dignos de admirar no es tarea fácil ni te dan un titulo en una universidad por serlo; pero la vida es tu mejor maestra, que te enseña te enseña.

Con Ian he aprendido tanto, pues muchas veces se me olvidaban cosas que no debía hacer delante de él, y cuando lo veía imitándome algunas veces me causaba risa otras me preocupaba mucho lo cual me recordaba el rol de padre que asumí por tanto tenía que llevar esa batuta con los mayores honores posibles.

Cuando se forma una familia se constituye un compromiso con Dios y con la sociedad. Ese compromiso es de crear un hogar donde se eduque bien a sus miembros, pues la familia es la primer escuela que existe, allí se inicia la formación de valores y principios. Los padres son los maestros y los hijos sus estudiantes que aprenden basado en sus ejemplos y enseñanzas.

Los padres deben de transmitir le respeto, la responsabilidad, amor, aceptación, ética y mucho más a sus hijos, ellos están siempre atentos con sus mentecillas abiertas como esponjas absorbiendo todo lo que aprenden en el núcleo familiar; por tanto ¨educar con valores y principios¨ es crucial para el buen crecimiento de tus hijos.

Finalmente no teman a equivocarse, solo en esa forma es que realmente aprendemos, pero procuren siempre hacer y dar lo mejor para sí mismos y para sus hijos. Sean ese ser ejemplar a admirar, conviértase en la mejor versión de usted, transforme su ser en un padre o madre excepcional. ¿Quién dijo miedo? Fácil no es, pero no es imposible tampoco.

Que te van a criticar, lo van hacer, pero, no pierda el enfoque positivo: Recuerda que la vida es lo que tu creas de la misma, el poder está en tus manos para vivir una vida feliz y exitosa.

Esfuérzate por vivir felizmente y asegúrate que tus hijos crezcan en un ambiente sano  y feliz. Amate a ti mismo tanto como Dios nos ama, respeta e infunde respeto, bendice a tus seres queridos y muestra ¨GRATITUD¨ por la vida que Dios te brinda, ahí la clave de la felicidad y el buen vivir.

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